Si nuestro organismo es de los predispuestos a acumular grasa, la fruta va a aumentar el problema. Su sabor dulce lo da su contenido en azúcar fructosa, que engorda igual que los hidratos de carbono.
Aunque no tenga un efecto inmediato en nuestros niveles de azúcar en sangre (como la sacarosa, las harinas, las patatas, etc), si tendrá muchos efectos posteriormente.
Llevamos generaciones seleccionando en los cultivos las frutas más dulces, es decir, las que tienen más contenido de fructosa.
El zumo de manzana tiene las mismas calorías que la Coca Cola.