Es evidente que una alimentación variada y equilibrada es fundamental para evitar sufrir determinadas dolencias, aumentar la esperanza de vida y, en definitiva, disfrutar de un buen estado de salud en general.
A medida que nos hacemos mayores, nuestro cuerpo va cambiando y alimentarse adecuadamente, una vez pasado el umbral de los 65 años, es igual de importante si pretendemos conservar la misma calidad de vida.
Sin embargo, numerosos mayores dejan de cuidar su alimentación por diversos motivos:
– Baja la capacidad de absorción de las sustancias nutritivas y cambian sus necesidades nutricionales aunque, en muchos casos, siguen comiendo igual que cuando tenían cuarenta años.
– Pierden las ganas de comer porque su cuerpo asimila los alimentos de manera distinta, disminuye la cantidad de jugos gástricos que produce su estómago, aumenta el estreñimiento, la boca se les queda seca muchas más veces que antes y aparecen las dificultades para masticar correctamente la comida por problemas con la dentadura.
– Se va deteriorando el gusto y el olfato.
– Como ya les cuesta trabajo moverse, emplean menos tiempo en hacer la compra y cocinar, de manera que “se apañan con cualquier cosa”.
– El hecho de estar solos tampoco les ayuda a seguir con su alimentación de siempre porque no les apetece sentarse a comer sin compañía.
Ahora bien, todo esto no ocurre de repente, sino progresivamente. Los nutricionistas insisten en la importancia de cuidar la dieta alimenticia para evitar el deterioro del cuerpo que se manifestará en pérdida de elasticidad en las arterias, provocando dolencias cardiovasculares o hipertensión o, en un deterioro paulatino de la musculatura y los huesos.
Los especialistas insisten en que las personas de la llamada tercera edad deben comer más platos naturales que precocinados porque les facilitan la asimilación de nutrientes que siguen siendo fundamentales en esta fase de su vida. Hay que cuidar la sal que le añaden a las comidas y usar hierbas aromáticas, perejil o apio para aportar sabor a las sopas y caldos. Para cocer las verduras, es mejor echarlas al agua, cuando ya está hirviendo, unos pocos minutos, con el fin de que mantengan las vitaminas y sustancias nutritivas en general.
Por otro lado, cuidar la alimentación no solo implica cuidar la comida, también es muy importante vigilar la cantidad de líquidos diarios que se toman para envejecer correctamente. Las personas mayores no sienten tanto la necesidad de beber y existe el peligro de que puedan deshidratarse, en consecuencia, es conveniente que beban agua o tomen líquidos en forma de gazpacho, caldo o fruta.
Así mismo es conveniente recoger en este artículo que la ingesta de bebidas alcohólicas también tiene mayores efectos en estas edades ya que pierden capacidad de metabolizar el etanol, resultando mucho más tóxico que antes para su cuerpo.