A nadie se le escapa que el tomate siempre ha sido considerado un alimento muy beneficioso para la salud. En los posts de nuestro blog, en innumerables ocasiones, hemos insistido en la importancia de incorporar frutas y vegetales a nuestra dieta por los indudables beneficios que nos aportan. Ahora bien, si hablamos de verduras saludables, el tomate ocupa uno de los primeros puestos.

Esto es debido a que incorpora una gran cantidad de pigmentos naturales no nitrogenados (también llamados “flavonoides”) que generan gran cantidad de efectos beneficiosos para nuestra salud.

La novedad que hoy aportamos es que unos expertos japoneses de la Universidad Médica de Tokio han descubierto que, en gran medida, sin modificar los hábitos alimenticios, el zumo de tomate puede contribuir a mantener nuestro corazón en perfectas condiciones. Las conclusiones del estudio son, como poco, prometedores.

La población estudiada estaba formada por un total de 481 personas de distintas edades, de los que un 62,75% eran mujeres y el resto, hombres, con un denominador común: una elevada probabilidad de padecer una dolencia cardíaca o del sistema circulatorio como consecuencia de tener la tensión alta o un nivel excesivo de colesterol (malo) en sangre.

A estos individuos, a lo largo de 12 meses, se les proporcionó todo el zumo de tomate que quisieron tomar. Transcurrido este tiempo, los científicos constataron que se habían producido modificaciones esenciales positivas en la composición química de su sangre. Las más importantes eran:

-   Disminución de la presión arterial, tanto sistólica como diastólica, quedándose en parámetros cercanos a 135 mm Hg y 80 mm Hg, respectivamente.

-   Disminución del nivel del colesterol malo en 6 mg/dL hasta quedar por debajo de 150 mg/dL. Esta cantidad, aun estando por encima de lo considerado como valores deseables, no llega a entenderse como “colesterol alto”.

Siendo notoria la mejoría en dichos valores, la mayoría de las personas estudiadas continuaban en una situación de prehipertensión por lo que, de todos modos, los investigadores aconsejaron que realizaran cambios en sus hábitos diarios. En caso de no ser suficiente con ello, recomendaron la visita a un especialista que les propusiera algún tipo de medicación o terapia que garantizara la prevención de posibles alteraciones del sistema cardiovascular. 

En cualquier caso, lo que es evidente es que, mientras más zumo de tomate tomemos, mucho mejor será para nuestro sistema cardiovascular ;).