Aunque parece que vamos dejando atrás lo peor de la crisis sanitaria del COVID-19, no podemos olvidar lo sucedido con el gran número de personas fallecidas así como aquellas que han sufrido esta enfermedad en cualquiera de los grados en los que se ha presentado. Por ello, consideramos importante destacar el papel que juega una adecuada alimentación tanto en materia preventiva como en el caso de sufrir un contagio.

Si en nuestro artículo COVID-19. Consejos básicos para una alimentación orientada a fortalecer el sistema inmunitario, hacíamos hincapié en una dieta preventiva, en este os hablaremos de cómo la alimentación también puede ayudar a paliar los efectos derivados de un cuadro infeccioso de estas características.

Se trata de una enfermedad infecciosa que origina un cuadro inflamatorio general con consecuencias que afectan al organismo de muy diversas formas: fiebre, malestar general, tos, problemas respiratorios importantes, diarrea, nauseas y como consecuencia de este cuadro inflamatorio, un debilitamiento muscular que afecta a los depósitos de proteínas del organismo que la sufre. Si a esto unimos una alteración más o menos severa del gusto y el olfato, se dan muchos condicionantes para que el apetito se vea afectado de forma importante.

Se da la circunstancia de que están siendo las personas mayores las más afectadas. Un grupo poblacional que no destaca por llevar dietas variadas ni excesivamente ricas en nutrientes. Si además su apetito se ve afectado, los efectos son de una gravedad extrema.

¿Cómo podemos paliar o al menos atenuar los efectos del coronavirus a través de la alimentación?

   Recuperación de masa muscular: Un proceso inflamatorio, unido a una deficiente alimentación y a un aislamiento, produce una pérdida de masa muscular que debe paliarse con una alimentación rica en proteínas: carne, pescado, huevos o legumbres son imprescindibles.

   Aporte energético: Es fundamental el consumo e alimentos ricos en carbohidratos como el arroz, las pastas o cereales, que también aportan fibra. La recuperación de la capacidad energética es muy importante para sobrellevar esta enfermedad y para una más rápida recuperación.

   Verdura y Fruta: El aporte de vitaminas y minerales de estos grupos alimenticios ayudan a un sistema inmunológico más fuerte, aspecto decisivo cuando de virus hablamos.

   Productos Lácteos: Nos proporcionan calcio y otros minerales muy importantes para el sistema óseo.

   Hidratación: Siendo uno de los síntomas la diarrea, es fundamental la reposición de líquidos para evitar deshidratación, que conlleva una carencia en minerales y electrolitos. Por tanto, es importante beber agua y vigilar la orina. Un color más intenso de lo normal nos debería alertar de una posible deshidratación.

¿Cómo combatir otros efectos secundarios como la pérdida de gusto y olfato o del apetito?

   Se ha constatado que puede haber alteraciones en sentidos como el gusto y el olfato, con la consecuencia de que pueda acarrear una perdida de interés por la comida. Una solución puede ser incrementar el uso de especias o hierbas aromáticas, así como alimentos con un sabor más intenso. También probar con platos fríos o calientes según el tipo de trastorno que afecte al sabor.

   Una forma de atenuar las consecuencias de un escaso apetito, sería añadir calorías a los platos mediante alternativas como salsas y rebozados, o incluso incluyendo otros alimentos calóricos como frutos secos, huevo, pan,… También, aunque parezca obvio, evitar productos light o sin azúcar, y moderar o incluso evitar beber antes o mientras comemos.

Como puedes comprobar, al final, todos los caminos conducen siempre a nuestra apreciada Dieta Mediterránea. En guisos.com somos firmes defensores de una alimentación variada y equilibrada en la que siempre estén presentes todos los grupos de alimentos. Contamos con Menús semanales elaborados por expertos en nutrición que combinan una alimentación equilibrada con el mejor sabor de la cocina mediterránea.