Los científicos se han dado cuenta que es más beneficioso para nuestro sistema circulatorio consumir verduras en los territorios de la cuenca mediterránea que en otros países. Una investigación ha demostrado que la causa radica en cómo se cocinan.

En base a este estudio llevado a cabo por diversos equipos de investigadores de nuestro país (Universidad de Barcelona, CIBEROBN y CIBERDEM), sofreír verduras al modo tradicional, con un buen aceite de oliva virgen, no solo resulta más apetitoso, sino que contribuye a que nuestro cuerpo asimile mucho mejor las sustancias saludables y funcionales que proporcionan.

Los resultados del estudio han sido divulgados por la publicación científica sueca Molecules. La investigación pone de manifiesto que los efectos beneficiosos que tiene la Dieta Mediterránea en nuestro bienestar físico se ven influenciados por los productos alimentarios que se coman, así como por la forma de cocinarlos.

El ensayo PREDIMED que estudió a 7.000 individuos entre los años 2.003 a 2.011, concluyó que existía una relación entre la Dieta Mediterránea, con abundancia de legumbres, verduras y frutas, y un mejor estado de salud del aparato circulatorio y el metabolismo.

Ahora bien, en regiones no mediterráneas, estos beneficios no se advierten debido a que, siguiendo las conclusiones del reciente estudio científico, se siguen técnicas culinarias distintas.

En investigaciones precedentes, el mismo grupo de científicos probó que el poder antiinflamatorio de la salsa de tomate aumentaba con el aceite de oliva. En el estudio actual, el equipo ha conseguido localizar la razón de dicho efecto: al sofreír el tomate, el ajo y la cebolla con aceite de oliva virgen, las sustancias bioactivas que poseen las verduras se trasvasan al aceite, favoreciendo que nuestro cuerpo las absorba. Han detectado cuarenta antioxidantes distintos y gran cantidad de caroteinoides en este tradicional sofrito. Son muchos los estudios que corroboran que estos compuestos contribuyen a disminuir el peligro de sufrir trastornos cardiovasculares y la falta de reacción de nuestro cuerpo ante la insulina.

Igualmente han determinado el motivo por que la salsa de tomate aumentaba su poder antiinflamatorio al cocinarla con el aceite de oliva y es que, los polifenoles de la cebolla del sofrito pasan a la grasa vegetal además de que se forman isómeros con mayor efecto antioxidante y más biodisponibilidad. Razones todas ellas más que suficientes para seguir cocinando como solo en los países de la Dieta Mediterránea sabemos hacerlo.