No es algo nuevo, desde siempre se ha creído que alimentarse bien es uno de los factores esenciales para vivir de forma saludable. Sin embargo, con el paso del tiempo, esta creencia ha ido quedándose en el olvido y también nuestra tradicional manera de comer, a pesar de los estudios científicos y las numerosas voces de expertos que acreditan que la dieta mediterránea es una de las dietas más beneficiosas para la salud a nivel mundial.  

Aspectos como el estrés y las prisas, las promociones publicitarias y la gran accesibilidad a los productos alimenticios (lo que no fomenta el ejercicio) han provocado que progresivamente se esté relegando esta manera de vivir tan propia de nuestro país, perjudicando y poniendo en riesgo nuestro bienestar físico.

Como dicen desde la SEMG, comer Dieta Mediterránea equivale a tener calidad de vida. Sus representantes admiten que no es complicado ser tentado por los alimentos ultraprocesados y la llamada “Fast Food”. Sin embargo, comer los platos propios de la Dieta Mediterránea es sencillo y, además, nos familiarizamos con ella en poco tiempo.

La especialista en nutrición de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia subraya todos los beneficios que reporta nuestra dieta tales como, evitar el sobrepeso, los trastornos del sistema cardiovascular o los efectos positivos sobre la circulación sanguínea. Defender la Dieta Mediterránea es dar a las nuevas generaciones la posibilidad de vivir más y mejor.

Para lograr este objetivo, es fundamental enseñar y formar a los niños desde temprana edad y prevenir que adquieran malas costumbres alimenticias.

Por otro lado, otros nutricionistas reiteran el elevado índice de ácidos grasos insaturados que obtenemos de muchos ingredientes propios de esta dieta y que son básicos para la salud de nuestro cuerpo como son los pescados azules, nuestro oro líquido (el aceite de oliva) o los frutos secos.

Por otro lado, los especialistas advierten que no es sano tomar en exceso algunos de estos productos ya que provocan un desequilibrio alimenticio que origina sobrepeso. En concreto, la nutricionista de la SEMG, recomienda limitar dos alimentos: cualquier pescado grande (por la posible acumulación de metales pesados que puede haber ingerido a lo largo de su vida) y las carnes rojas.

Es conveniente planificar los platos que vayamos a comer los días de diario y procurar que incluyan legumbres, verduras, frutas y proteínas.

Si el tiempo es tu hándicap, puedes entrar en nuestra tienda online, www.guisos.com, y comprar uno de los Pack Menú semanales que nuestros nutricionistas preparan cuidadosamente para personas como tú, que no tienen tiempo para cocinar y quieren cuidar su alimentación. 

Otro aspecto positivo de la Dieta Mediterránea es que todos los alimentos, en una proporción adecuada, están permitidos a no ser que se padezca algún tipo de alergia, intolerancia o dolencia que lo justifique.

Y, por si fuera poco, tomarla ayuda a la sostenibilidad del planeta. ¿A qué esperas para pasarte a la Dieta Mediterránea?