El cáncer es una de las enfermedades que más preocupan a la sociedad actual. Todo el mundo ha vivido, de forma más cercana o lejana, algún caso en su entorno y siempre despierta mucho interés la información que se ofrece para saber cómo prevenirla o combatirla.

Desde algunas empresas o sectores, sabedores de esta necesidad de conocimiento que en parte puede ser curiosidad pero sobre todo es por el miedo que suscita la enfermedad, han intentado obtener rédito económico sacando al mercado falsos remedios, remedios que en algunos casos prometen una sanación completa sin ninguna base científica.

En vista de las circunstancias, varios expertos han publicado dos estudios explicando lo que sí sabemos y está demostrado, en cuanto a la relación entre el cáncer y nuestros hábitos diarios de alimentación y comportamiento.

Estos estudios los han realizado la Universidad de Yale y el Instituto Estadounidense para la Investigación del Cáncer.

Datos del estudio del Instituto Estadounidense para la Investigación del Cáncer

Es un estudio muy extenso y su publicación tiene más de 11.000 páginas. En el se explica cómo puede influir nuestra dieta y nuestros hábitos en la aparición de la enfermedad, así como en su evolución en caso de que ya la tengamos.

A modo de resumen, las principales pautas serían:

  •  .Conseguir estar en el peso ideal, no engordar ni variar mucho de peso.
  • .Realizar ejercicio físico de forma diaria. No hay porque salir a correr o hacer deportes de mayor exigencia, puede valer con andar.
  • .Incluir en la dieta: frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
  • .Evita la ‘comida basura’ y alimentos que contengan grasas saturadas y azúcares.
  • .No hay que abusar de la carne roja, ni la procesada.
  • .No consumir bebidas alcohólicas o con alto nivel de azúcar.
  • .No ingerir suplementos alimenticios. Es mejor nutrirse con alimentos y cubrir así las necesidades de minerales y vitaminas.

Datos del estudio de la Universidad de Yale

Este estudio realiza una comparación estadística entre pacientes que tenían el mismo cáncer, algunos se trataban con medicina tradicional y otros con medicinas alternativas como pueden ser: Medicina ayurvédica, taichí, chi kung, acupuntura, quiropráctica, osteopatía o meditación entre otras.

Los resultados fueron bastante tajantes y el porcentaje de riesgo de muerte era mucho mayor en los pacientes que recurrieron a la medicina alternativa, llegando en algunos casos, como en el de cáncer de mama, al 470%.

En definitiva, debemos llevar una vida saludable y en caso de tener algún síntoma acudir a nuestro médico.