Hemos escuchado muchas veces que es fundamental hidratarse y beber dos litros de agua diarios. Por eso, lo confesamos, solemos rellenar de agua, una y otra vez, la misma botella de plástico para beber en la oficina, en el gimnasio o cuando salimos a la calle. Sin embargo, lejos de ser beneficioso para nuestra salud, esta costumbre puede tener unos indeseables efectos negativos en nuestro organismo si no tomamos algunas precauciones.

Según una noticia publicada en la conocida revista Cosmopolitan, tomar un sorbo de esa botella que llevas reutilizando durante siete días, sin haberla lavado, puede ser lo mismo que... ¡pasar la lengua por la tapa del inodoro! Y no estamos exagerando.

De acuerdo con dicho artículo, la empresa Treadmillreviews.net examinó las botellas de plástico rellenadas por deportistas, durante el plazo de una semana y los datos obtenidos fueron aterradores. En uno de los recipientes se encontraron más de novecientas mil bacterias. Una media mucho más alta que el número de microbios que se pueden encontrar en la tapa del váter. El estudio desveló que más de la mitad de las bacterias identificadas podían hacer enfermar a cualquier individuo.

Por ello si, como nosotros, tú también eres de los que reutilizas las botellas de plástico para beber agua y te duele la barriguita o te sueles resfriar con frecuencia, es posible que ya hayas identificado al causante de tus dolencias.

Ahora bien, los datos revelados por este estudio no son del todo irrebatibles. Se encontraron diferencias entre las distintas clases de botellas de agua que se analizaron y que podían deberse al hecho de que los recipientes hubieran entrado en contacto con el suelo o con otras superficies llenas de gérmenes. En general, no estaban muy claras las medidas de control que se aplicaron durante el experimento. Por otra parte, el estudio no contrastaba las bacterias de dichas botellas con los de otras que hubieran sido lavadas con regularidad, careciendo de un valor de referencia con el que poder cotejar más correctamente los datos entre sí.

En el mismo sentido, la revista científica “Canadian Journal of Public Health”, realizó otro estudio en el año 2002, estudiando las muestras de setenta y seis botellas de agua usadas por niños de primaria. Algunos de los recipientes no habían sido lavados en meses. Los científicos constataron que dos terceras partes de las muestras tomadas superaban los niveles aconsejados para que el agua se considere potable.

Por su parte, la ANEABE o Asociación Nacional de Empresas de Aguas de Bebida Envasadas de España, tampoco recomienda rellenar o reutilizar las botellas de plástico vacías.

Otro de los aspectos que también queremos tener en cuenta en este artículo es la creencia popular de que las botellas de plástico pueden liberar, en los líquidos, sustancias químicas perjudiciales para la salud. Sin embargo, eso no es cierto. ¿A qué se debe entonces ese mito?

Hace ya algunos años, se probó científicamente que los envases rígidos de plástico elaborados con policarbonato, compuesto con el “aditivo BPA o Bisfrenos A”, pueden liberarlo en el líquido envasado. Es más, si el plástico se calienta demasiado, la liberación de estas sustancias se multiplica.

Igualmente, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades en USA, realizó otro estudio que concluyó que se habían detectado indicios de ese componente en la orina de más de 9 de cada 10 norteamericanos.

Si bien es cierto que esa sustancia está presente en cientos de herramientas y utensilios que tocamos diariamente, las autoridades sanitarias no lo consideraron un riesgo para la salud por estar en mínimas proporciones. En la Unión Europea, como medida de precaución, su empleo no está permitido en productos dedicados a niños de corta edad y la lactancia, como es el caso del menaje o los biberones de los bebés.

Pero, a principios de 2015, las autoridades sanitarias europeas reevaluaron estos componentes y decidieron que "el BPA no constituye ningún riesgo para la salud de los consumidores de ningún grupo demográfico (incluidos fetos, niños y adolescentes) en los niveles actuales de exposición" ya que están presentes en niveles muy pequeños en comparación con los establecidos como diariamente tolerables.

Finalmente, si decides seguir rellenando tu botella de agua, con el fin de que reduzcas al mínimo las probabilidades de sufrir efectos adversos, ten en cuenta las siguientes recomendaciones: asegúrate de que no tiene ninguna grieta por la que el agua se pueda contaminar con bacterias del medio y lávala, cada vez que se vacíe, con un  detergente suave.