De muy diversos tipos: con cereales, artesanal, hecho con masa madre, integral… Una nueva normativa pretende acabar con la falta de veracidad en los calificativos del pan.

¿Serías capaz de nombrar (sin confundirte) todos los componentes con los que están hechos los panes que tienes en tu despensa? Sí, sí, no solo “harina, agua, levadura y sal”. ¿Algo más? Quizás pasas o cereales… Sin embargo, casi con absoluta certeza, te aseguramos que llevan muchos más componentes adicionales que no conocías (y eso que están presentes en tu alimentación de cada día). Y te contamos más, cuando vas al supermercado para llevarte pan integral con la idea de que contendrá más fibra, la cantidad de grano entero que contiene es casi inexistente. En el caso de que prefieras el de centeno, lo más normal es que el tono marrón que tiene sea por estar tintado con malta. Por el contrario, si tu opción es el pan tradicional de color blanco contendrá sustancias blanqueantes. Si compras el artesanal, lo más probable es que sea procesado e incluso si afirman y reafirman que está elaborado a partir de masa madre, tampoco podrás saber si eso es cierto. Por desgracia, todo esto lo permite la ley actual.

Y está permitido porque la regulación en vigor es de principios de los años 80 y es tan poco específica que induce a error. El pan integral es uno de los mejores ejemplos para verlo, ya que la ley considera como tal el “elaborado con harina integral reconstituida”. Igual pasa con el ‘pan de grano entero’ que es aquel que se elabora “con harina entera”. En otras palabras, solo con llevar una pequeñísima cantidad de harina integral (entre un cinco y un diez por ciento), ya puede ser catalogado así. Conocidos maestros panaderos afirman que, como tendemos a relacionar de manera natural el color marrón del pan con ser integral, después de elaborarlo, le incorporan malta que es lo que le dará el color oscuro y ya está listo para ser vendido como tal. Y, en realidad, estás pagando por un pan compuesto de harina refinada en un noventa y cinco por ciento y un montón de malta.

¿No es alucinante? La próxima semana seguiremos hablando sobre la nueva normativa que se está preparando y cómo afectará al pan que se vende actualmente. ¡Esperamos verte de nuevo por aquí!