Después de 365 días de conversaciones con empresas productoras, grandes almacenes, de restauración, caterings o máquinas expendedoras, el Ministerio ha dado a conocer, hace apenas una semana, una propuesta para cambiar los componentes de cerca de tres mil quinientos alimentos a lo largo de los próximos dos años.

Alrededor de veinte asociaciones del sector han querido unirse voluntariamente al “Plan de Colaboración para la Mejora de la Composición de los Alimentos 2017-2020”. No obstante, los responsables de esta propuesta mantienen que podría ser de obligado cumplimiento en los próximos años.

Según AECOSAN (Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición), esta idea surge gracias a la cooperación deliberada de las empresas, aunque, en un futuro, cabe la opción de que sea legislada.

De este modo, se da paso a un proyecto que ya está en vigor en otras naciones como Eslovaquia donde se fomentó la disminución del porcentaje de sal mediante una normativa específica para diversos alimentos como, por ejemplo, dulces o panes.

Sin embargo, según fuentes ministeriales, casi todos los países de nuestro alrededor han promovido convenios de cumplimiento no obligatorio como el que se acaba de adoptar en nuestro país. Nos estamos refiriendo a nuestro vecino francés, a Suiza, Alemania, Holanda o Bélgica, que han imitado la propuesta de Bruselas. Gran Bretaña firmará un acuerdo parecido el año que viene.

La citada Agencia afirma que la disminución de azúcar en los alimentos (en torno a un diez por ciento menos), de la sal o de las grasas saturadas, es el comienzo de un definitivo nuevo horizonte para Europa a pesar de que quepa la posibilidad de que dichos cambios alteren levemente los sabores. Este es el motivo principal por el que el proceso se hará progresivamente de aquí a los próximos 3 años, haciendo mucho hincapié en la divulgación de campañas de comunicación masiva para conseguir que la población tome conciencia.

Profesionales de la NAOS (Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad) reconocen que ha habido ocasiones en las que llegaron a dudar que la propuesta pudiera llevarse a cabo debido a su gran dificultad. En el proyecto están involucrados tanto los productores como los intermediarios, así como los citados sectores comentados anteriormente: empresas de restauración, de caterings o de máquinas expendedoras. Junto a ellos también están veinte asociaciones patronales, trece agrupaciones del sector alimentario o las bebidas (refrescos, salsas, derivados de la carne, entrantes salados o bollería), cincuenta y siete subcategorías, tres mil quinientos artículos y aproximadamente trescientas compañías.

AECOSAN afirma que las empresas relacionadas con la leche fueron las primeras en responder. En cambio, hubo otras que tardaron más simplemente por el hecho de que el plan tenía que ser aprobado desde las sedes centrales y muchas de ellas no se encuentran en nuestro país.

Por otro lado, las compañías que han aceptado la propuesta no accederán a hacerse la fotografía con la responsable del Ministerio de Sanidad hasta después del verano. Así que tendremos que ser pacientes para conocer con exactitud qué empresas que se sumarán tras firmar el acuerdo correspondiente.

Fuentes de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición confirman que la propuesta de España es la “más completa” de la UE. Además, desde Sanidad confirman que, al haber logrado que se unan muchas empresas cuyos productos forman parte de nuestra dieta diaria (tanto de los más pequeños como de los más grandes), la calidad de los alimentos que compraremos y comeremos se verá modificada positivamente a corto plazo. Al mismo tiempo, confían en que muchas personas también se sumen a este nuevo cambio cuyo efecto favorable en nuestra salud durará años y años, combatiendo enfermedades como los trastornos de nuestro sistema cardiovascular, la diabetes o el cáncer.