No es la primera vez que hablamos sobre el licopeno en nuestro blog. Para los que aún no lo conozcáis, el licopeno es un pigmento natural perteneciente a la familia de los carotenos, que le proporciona ese rojo tan característico al tomate o la sandía.

Sin embargo, lo que realmente hace que el licopeno sea tan valorado es que proporciona un alto poder antioxidante a las células de nuestro organismo ayudando a evitar determinadas enfermedades cancerígenas y retrasando su envejecimiento.

Dicha capacidad del licopeno no es en absoluto desdeñable si tenemos en cuenta que, según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), el número de pacientes afectados por cáncer en nuestro país crecerá en más de un 10% a lo largo de este año.

Este incremento ha impulsado a los científicos a buscar los motivos por los que se está produciendo, interesándose especialmente por la dieta que consumimos o, dicho de otra forma, centrándose en el análisis pormenorizado de los elementos nutricionales que forman parte de los alimentos que ingerimos.

El estudio de nuestra alimentación no es algo sin importancia, sino que suele hallarse en el origen de numerosos trastornos y dolencias. Precisamente por ello, tomar frutas y verduras con frecuencia es uno de los consejos que más repiten los especialistas en nutrición. 

Volviendo al licopeno, en los últimos años se han realizado estudios científicos que prueban que este elemento desempeña una labor esencial en la prevención de algunas enfermedades en concreto. De ahí que se haya merecido ser catalogado como “alimento funcional o alimento que no solo cuida del bienestar de nuestro organismo sino que, al mismo tiempo, actúa disminuyendo el peligro de contraer ciertas dolencias.

Licopeno: ¿Qué beneficios tiene?

El alto poder antioxidante del licopeno es una de las características que despierta más interés. Se han constatado numerosas pruebas de que es efectivo en la lucha contra los efectos perjudiciales de los radicales libres, principales responsables del precoz envejecimiento de nuestras células, de los procesos inflamatorios y de determinados cánceres y trastornos del sistema cardíaco. 

Gracias esta capacidad:

-        Preserva el buen estado de nuestros huesos contribuyendo a que no aparezcan enfermedades como la osteoporosis.

-        Disminución de la presión arterial

-        Desempeña una función importante a la hora de prevenir determinados cánceres como el de mama, pulmón, intestino o próstata.

-        Previene las cataratas y la degeneración de la mácula (primordial causa de pérdida total de la visión en los mayores de 65 años)

Licopeno: ¿Cómo consumirlo?

Está presente en muchas frutas y verduras, aunque, de todas ellas, la que más tiene (entre un 80 y un 90% de su composición) es el tomate maduro. Esta proporción dependerá de la variedad de tomate que sea y de la climatología en que se haya cultivado.

No es necesario tomar el tomate crudo para consumir licopeno, sino que también lo podemos ingerir en productos como la salsa de tomate o el kétchup.

Si bien no existe una dosis oficial de consumo diario recomendado, algunos científicos aconsejan tomar entre siete y ocho miligramos al día. Pero debes saber que, de ellos, nuestro cuerpo solo asimila entre una décima y una tercera parte dependiendo de algunas variables como el género, el nivel de hormonas del organismo, el sedentarismo, la edad y, en especial, la cantidad de alcohol que se consuma, el tabaco y la dieta.

Esta capacidad de absorción del licopeno por nuestro cuerpo se incrementa cuando se consume acompañado por aceite de oliva, así como si se combina con frutos secos, ricos en vitamina E, o cítricos con un alto porcentaje de vitamina C. Por el contrario, se reduce cuando se mezcla con probióticos como el queso gouda o el yogur.