No nos cansamos de publicar posts en nuestro blog acerca de los beneficios que supone el consumo de la Dieta Mediterránea para nuestro estado de salud en general. Son muchísimos los estudios e investigaciones científicas que han probado que dicha dieta incide directamente en la disminución de las cifras de fallecimientos provocadas por problemas cardiovasculares. Pero no solo ayuda a evitar muertes, sino que también existen estudios que demuestran que este tipo de dieta contribuye a envejecer mejor, más saludablemente.   

El estudio al que nos referimos fue realizado a finales del 2016 por especialistas del centro hospitalario cordobés Reina Sofía en colaboración con otros como, el Instituto Maimónides de Investigación Biomecánica de Córdoba (IMIBIC) o el Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn) de Madrid.

Se estudiaron mil individuos que habían padecido de angina de pecho o infarto y que, voluntariamente, se incorporaron a un proyecto para prevenir otros futuros accidentes cardiacos dentro del programa llamado “Cordioprev”. Este proyecto separaba a  dichos individuos en 2 grupos a los que adjudicaban distintas clases de dietas beneficiosas para el corazón: por un lado, una alimentación con abundante cantidad de carbohidratos y pocas grasas y, por otro, la tradicional dieta mediterránea con aporte de aceite de oliva. Lo que se pretendía era averiguar si estos tipos de alimentación saludable ejercían un resultado “curativo” en dichos pacientes.

Las conclusiones señalaron que la dieta que consumían incidía claramente sobre el proceso de envejecimiento de estas personas, resultando ser la dieta mediterránea la que conseguía que el deterioro y declive de las células se ralentizara más, es decir, que envejecieran más lentamente.

Esto es debido a su influencia sobre la disminución considerable del acortamiento de los telómeros o extremos de los cromosomas que intervienen en su estabilidad estructural, actuando sobre el gen de la telomerasa que impide el acortamiento de dichos telómeros.  

Con el paso de los años, los telómeros se van acortando progresivamente, lo que afecta a la fisiología de nuestras células, provocando su inflamación y oxidación, derivando finalmente en las dolencias propias del envejecimiento tales como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares o las relacionadas con el deterioro de las neuronas (ej. alzheimer).

El estudio prueba que el ritmo de acortamiento de los telómeros es frenado por la dieta mediterránea, decelerando, al mismo tiempo, el proceso de envejecimiento de las células.

Los científicos responsables del estudio afirman que las conclusiones obtenidas hacen posible que se avance en la relación que se establece entre el envejecimiento de las personas y los elementos genéticos y ambientales (ej. La alimentación) puesto que, como ellos mismos señalan, se han registrado muchas pruebas de que los hábitos de vida saludable influyen beneficiosamente en nuestro bienestar físico y mental. En este sentido, se debe seguir investigando para determinar los alimentos o tratamientos más apropiados y eficaces para cada persona en particular.