La batalla nutricional sigue en pie de guerra. Se ha realizado una nueva investigación científica que presagia la apertura de un controvertido debate entre los especialistas de la nutrición.

¿Qué es preferible, tomar más o menos grasas, carbohidratos o proteínas? Si bien es cierto que hasta ahora nadie se ha puesto de acuerdo, una nueva investigación, dada a conocer a través de la revista científica The Lancet, recomienda la revisión de los actuales patrones nutricionales, a la luz de los resultados conseguidos según los cuales, las dietas ricas en grasas originan una mortandad más baja que las ricas en hidratos de carbono. En el caso de que los especialistas alcanzaran un acuerdo, se invertiría la pirámide nutricional, que hoy en día afirma que lo fundamental, en nuestra alimentación, es tomar cereales, arroz, pan, pasta o patatas.

En efecto, los científicos que han realizado el estudio, evidencian las escasas certidumbres que hay en la nutrición actual: “La relación entre los macronutrientes y las enfermedades cardiovasculares y la mortalidad es controvertida." Según ellos, casi toda la información existente se ha obtenido de grupos de población de Europa y Norteamérica en las que es más factible que se dé una sobrealimentación. Por ello, es dudoso que puedan ser aplicadas a otras poblaciones.

En la investigación se estudiaron más de 135.330 personas de edades comprendidas entre los treinta y cinco y los setenta años, de dieciocho nacionalidades diferentes. Se realizó un seguimiento de estos individuos de cerca de siete años y medio, a lo largo de los cuales, se valoraron las vinculaciones entre ingesta de hidratos de carbono, grasas totales y cada tipo de grasa por separado, con trastornos cardiovasculares y total de fallecimientos.

En este tiempo, se registraron casi 5.800 decesos y cerca de 4.800 trastornos del sistema cardiovascular. Un mayor consumo de hidratos de carbono se vinculó con un peligro más elevado de muerte, mientras que el consumo de grasas totales y de cada tipo de grasa por separado, se relacionó con una probabilidad menor de ataques cerebrovasculares.

Es evidente que esta investigación señala lo desacertado de nuestras creencias sobre las grasas a lo largo varias décadas, convirtiéndolas, injustificadamente, en las culpables de ocasionar altos niveles de colesterol y más enfermedades. En este sentido, los científicos autores del mismo plantean que “las pautas dietéticas globales deberían reconsiderarse en base a los resultados”.