Las patologías cardiovasculares son la principal causa de muerte a nivel mundial. Suponen más de diecisiete millones de fallecimientos al año. Si a esta cantidad le sumamos la de los fallecidos como consecuencia de las enfermedades que afectan al metabolismo, la cifra aumenta enormemente, sobre todo en el caso de los afectados por la diabetes tipo 2. Ante esto, ¿qué podemos hacer para disminuir la mortalidad provocada por estos tipos de dolencias?

Es fundamental que sigamos unas pautas de vida saludables, empezando por tomar una alimentación apropiada. En consonancia con esta afirmación, la Universidad de Tufts (Boston, USA), realizó una investigación que concluyó que, en USA durante el año 2012, una deficiente alimentación era la culpable de casi el 50% de los decesos ocurridos como consecuencia de las patologías cardiacas, diabetes tipo 2 e ictus.

Las costumbres alimenticias o hábitos dietéticos desempeñan un papel esencial en la manifestación y evolución de numerosos factores de riesgo de las patologías "cardometabólicas". A esa conclusión están llegando innumerables estudios científicos realizados en los últimos años. Pero, ¿hasta qué punto pueden llegar a influir estos hábitos alimenticios en nuestro estado cardiometabólico? ¿Se puede llegar a determinar cómo afecta cada alimento al peligro de morir por este tipo de enfermedades?

Para intentar dar una respuesta a esta cuestión, los investigadores han estudiado diez alimentos y nutrientes, en total, para ver su influencia sobre los fallecimientos provocados por las citadas patologías "cardiometabólicas" en USA. Para hacerlo, se sirvieron de todos los datos obtenidos de estudios clínicos realizados con el fin de  valorar la relación entre diversas clases de dieta y dichas enfermedades, así como de los conseguidos a partir de cifras estadísticas y epiemiológicas de los estadounidenses.

Se estudió el impacto de verduras, frutas, frutos secos, ácidos poliinsaturados, el omega 3 del pescado, carnes procesadas y carnes rojas sin procesar, cereales integrales, bebidas azucaradas y la sal.

En base a las conclusiones obtenidas, el consumo insuficiente de dichos alimentos/nutrientes saludables, unido al excesivo de aquellos perjudiciales para la salud, ocasionaron el 45% de las muertes de enfermos cardiometabólicos en USA durante 2012.

La incidencia fue mayor entre los jóvenes y entre aquellos individuos con menor nivel académico. También fue mayor en hombres que en mujeres, lo que se corresponde con el hecho de que ellos son los que tienen peores hábitos alimenticios.