Fuentes solventes como el CODINUCAT, Colegio de dietistas-nutricionistas de Cataluña,  advierten del “peligro” que supone para el bienestar físico de cualquier persona el seguimiento de dietas veganas, es decir, la supresión de alimentos y derivados de origen animal de su dieta alimenticia. Este peligro aumenta en el caso de los menores que están en plena etapa de desarrollo.

La presidenta del citado Colegio, Nancy Babio, afirma que al no consumirse ningún tipo de alimento imprescindible para el correcto funcionamiento de nuestro organismo, es indispensable suplirlo de algún modo para evitar la aparición de carencias a medio/largo plazo. Dichos déficits no son detectados fácilmente en los análisis de sangre hasta que no terminan derivando en trastornos y enfermedades. Como ejemplo, Babio cita a la vitamina B12 cuya carencia produce efectos en el sistema nervioso tales como cansancio, falta de energía, cambios de humor o problemas de memoria.

Lo cierto es que el número de seguidores de este tipo de dietas va en aumento y en muchos casos, solo porque “está de moda”. Empiezan a hacerlo los adultos y luego lo trasladan al resto de su familia, lo que incluye a los menores. Lamentablemente, según varios estudios estadísticos, cerca del 15% de los veganos siguen la dieta sin supervisión, es decir, sin la ayuda y control de un profesional. 

Para abordar este tema, “Alimentación infantil y veganismo”, además de otros igualmente interesantes y de actualidad, se reunieron casi medio millar de nutricionistas y especialistas en dietética en el marco del II Congreso de la Sociedad Catalana de Alimentación y las VI Jornadas del CODINUCAT. El encuentro tuvo lugar en la provincia de Tarragona y ha contado con la participación de especialistas de Europa.

Tanto nutricionistas como dietistas, coincidieron en que una alimentación equilibrada y variada debe incluir, sin eliminar ninguna de las clases de alimentos que citamos a continuación, un setenta por ciento de productos de origen vegetal (frutos secos, fruta, verduras y legumbres) y un treinta por ciento de alimentos de origen animal: huevos, lácteos y sus derivados, pescado y carne.

También trataron sobre la mejor manera de que los profesionales puedan comunicar esta información a sus pacientes.