Saber en qué nos podemos beneficiar de cada uno de los productos que integran tu dieta es esencial para poder tener unos hábitos alimenticios sanos siendo conscientes de lo que comemos.

Hoy os contamos los beneficios de uno de los componentes elementales en muchísimas recetas propias de la dieta mediterránea: el aceite de oliva que, por si fuera poco, también cuenta con muchas propiedades curativas.

Es el aceite que se extrae de las aceitunas y, en consecuencia, su origen es vegetal. En nuestro país se produce el 50% del aceite de oliva existente a nivel mundial. Hay diversas variedades como el virgen extra, el virgen o el puro. El primero es el que contiene mayor grado de polifenoles antioxidantes y ácido oleico por lo que se considera como el más sano.

Con altos niveles de vitamina E y K, así como en antioxidantes, el aceite de oliva tiene numerosos aportes nutricionales. No tiene nada de colesterol ni de hidratos de carbono lo cual disminuye el peligro de contraer una enfermedad cardíaca. Además, solo incluye grasas monoinsaturadas o grasas “buenas” (ácido palmitoleico y oleico). Los cinco ml que caben en una cuchara poseen aproximadamente cuarenta calorías.

Ventajas de ingerir este aceite:

  • - Mejora nuestro esqueleto: el aceite de oliva ayuda a que nuestros huesos incorporen los minerales que necesitan y a que se desarrollen correctamente. En este sentido, se aconseja su consumo en todas las edades: desde los más pequeños para ayudarlos a crecer hasta los mayores para fortalecer sus huesos ya que, con los años, comenzamos a perder densidad ósea y el aceite limita la disminución del calcio que los debilita. Y no solo eso, además es beneficioso para que el cerebro se desarrolle correctamente.
    - Disminuye los niveles de colesterol: El LDL o “colesterol malo” eleva el peligro de sufrir problemas cardiovasculares. La variedad virgen extra, con altos niveles de antioxidantes (cuarenta sustancias para ser exactos), favorece a la disminución de este tipo de colesterol incrementando así los índices del “bueno” o HDL. Además, ayuda a dilatar las arterias.
    - Ayuda a mejorar la digestión: Contribuye a prevenir problemas tanto gástricos como intestinales disminuyendo la secreción de ácidos gástricos. Además, favorece al movimiento regular del intestino porque actúa como un ligero laxante. También ayuda al intestino a absorber las sustancias nutritivas que contienen los alimentos.
    - Beneficia al metabolismo: Los nutricionistas señalan que resulta complicado engordar con las grasas monoinsaturadas que incluye. También, incrementa el metabolismo.
    - Disminuye las enfermedades relacionadas con el sistema cardiovascular: Este aceite tiene un setenta por ciento de ácido graso monoinsaturado (sobre todo oleico). En consecuencia, reduce el colesterol acumulado en sangre y las anomalías cardíacas.

La semana que viene os seguiremos comentando los beneficios de lo que muchos consideran nuestro “oro líquido”.