¿Sabes que en España se producen cerca de 45.000 fallecimientos anuales como consecuencia de una alimentación indebida? Esta cantidad desconcertante ha sido calculada basándose en un estudio elaborado por un grupo de científicos de distintas universidades: la LMU o Universidad Martin Luther Halle-Wittenberg y la Universidad Friedrich Schiller Jena, ambas de Alemania, la Universidad de Washington y el Grupo brasileño nutriCARD. Las conclusiones del informe se han hecho públicas en la revista European Journal of Epidemiology.

Los investigadores se centraron en estudiar la existencia de una posible vinculación entre la alimentación y los trastornos del sistema cardiovascular de los habitantes de países europeos, desde el año 1.990 al 2.016.  

Del estudio cabe resaltar el hecho de que, durante los últimos seis años analizados, la cantidad total de muertes ocasionadas por enfermedades del sistema circulatorio, asociadas a la dieta, se ha incrementado en más de 25.500 personas en el Oeste de Europa.

Durante el último año, casi el 30% de los fallecimientos por este tipo de trastornos estaban asociados a la alimentación.

En base a todos los datos recogidos, 4.300.000 personas fallecieron como consecuencia de este tipo de enfermedades y de ellas, 2.100.000, estaban asociadas a una incorrecta alimentación. La dieta era deficitaria en hortalizas, frutas, semillas y frutos secos, al mismo tiempo que se detectaba una excesiva ingesta de sal en las comidas.

Sin embargo, si bien es cierto que 45.000 muertes anuales son una cantidad impactante, en España podemos estar orgullosos de tener, junto con los israelitas, el porcentaje más bajo de muertes por esta causa: solo cuarenta y tres personas de cada cien mil. ¿A qué puede ser debida esta diferencia? Parece que nuestra Dieta Mediterránea es la clave de todo ello.

Por detrás de nuestro país y de Israel, los países con menos defunciones por su alimentación son Francia, Holanda, Andorra, Dinamarca, Bélgica, Suiza, Noruega e Italia.

Al otro lado de Europa, por el contrario, encontramos los lugares con más afectados por tener unos hábitos de alimentación poco saludables, es decir, en los que más fallecimientos se han contabilizado: Uzbekistán, Turkmenistán y Kirguizistán.

Los científicos han llegado a la conclusión de que con una dieta optimizada, es decir, equilibrada, se podrían prevenir aproximadamente una de cada cinco muertes prematuras.