Aunque el queso tradicional tiene multitud de propiedades beneficiosas, sería recomendable que lo consideraras como un alimento complementario más que como un elemento básico en tu alimentación. No sucede lo mismo que con los vegetales, que, a mayor cantidad de ingesta, mayores son los beneficios.

Diferentes investigaciones afirman que la vinculación entre comer queso y el aumento de la mortandad se parece a una “U”, es decir, es preferible tomar pequeñas cantidades a no tomar nada, aunque también es recomendable tomarlo moderadamente más que excesivamente. Uno de estos estudios ha probado también que para reducir la probabilidad de enfermedades cardiovasculares o de sufrir un derrame cerebral lo idóneo es tomar unos cuarenta gramos diarios.

Pese a que tendríamos que tener en cuenta los diferentes aspectos personales, un trozo de entre treinta y cincuenta gramos al día, alternando entre las diferentes variedades artesanales, es la recomendación idónea para casi todo el mundo.

¿PROVOCA ADICCIÓN?

Años atrás se divulgó una investigación acerca de los productos que comemos y que generan adicción, y los títulos que buscaban provocar escándalos no tardaron en llegar.

¿Es este derivado lácteo una nueva sustancia adictiva procedente de la leche? Obviamente, la respuesta es negativa. En primer lugar, se encuentra en el lugar dieciséis en este “ranking de alimentos adictivos”, nada cerca de las primeras posiciones, pero como la tarta de queso o la pizza están a la cabeza de la lista, algunos piensan que este alimento procedente de la leche es el culpable.

Esta adición procedería de la caseína, ya que en su proceso digestivo desprende casomorfina, cuya función es similar a la de los opiáceos.

Neal Barnard, un profesional en la materia afirma que “Las casomorfinas son altamente dañinas porque provocan una adicción en el cerebro humano comparable al que provocan drogas duras como la heroína y la morfina”. Por esta misma razón, el doctor señala que para dejar de ser adictos al queso debería de hacerse de la misma forma que se intenta eliminar la adicción a cualquier otro estupefaciente que nos haga dependientes: debemos de apartarnos del mismo, sin mirarlo, olerlo ni mucho menos comerlo.

El inconveniente no reside en el queso por sí mismo, es más bien por la mezcla de sus componentes con otros productos con harinas (ya sea bollería, pizzas…). Es así como se convierte en un alimento altamente adictivo.

Es verdad que la caseína podría generar problemas para determinados individuos además de que, por si fuera poco, están estudiando una alteración que se ha detectado en la leche últimamente y que haría a la caseína aun más dañina.

En resumen, el queso no es algo que debas de tomar de manera excesiva, pero de manera controlada puede proporcionarte numerosos beneficios. Saborea sus distintas variedades ya sea solo o acompañando a otro alimento. ¿De qué hablaremos en nuestro próximo post? ¡No te lo pierdas!