Las diferentes clases de pescado que puedes encontrar en el mercado, poseen características nutricionales propias que hacen de ellos un alimento imprescindible en nuestra dieta mediterránea.

No solo contribuyen a cuidar de nuestro corazón sino que también protegen a todo el sistema cardiovascular y aportan aminoácidos que son fundamentales para el crecimiento y correcto funcionamiento de nuestro cuerpo.

Elevar la cantidad de pescado que comemos en nuestra dieta nos beneficia porque:

- Nos proporcionan ácidos grasos Omega 3 que intervienen en el adecuado funcionamiento del cerebro y de la vista, así como en el de nuestro aparato circulatorio.

- Aportan oligoelementos como el calcio (bueno para nuestros huesos), sodio y potasio (que regulan la cantidad de agua necesaria para nuestro organismo,  fuera y dentro de las células), fósforo (beneficioso para el funcionamiento de nuestras neuronas) o el selenio ( que mejora la asimilación de los nutrientes por nuestro organismo, entre otras funciones).

- Son fuente de:

. Vitamina A: Buena para la vista, necesaria para nuestro sistema inmune y beneficiosa para el aparato reproductor. También ayudan a que el corazón, los riñones o los pulmones funcionen correctamente.  

. Vitaminas B1, B2, B3 que intervienen en la producción de energía de nuestro organismo.

. Vitamina B12 que participa en el desarrollo del sistema neurológico o la síntesis de glóbulos rojos, entre otras funciones.

. Vitamina D, que previene el raquitismo y la osteoporosis.

. Vitamina E, que actúa como antioxidante, previniendo los daños que pueden causar los radicales libres en la células.

-  Tienen efectos antiinflamatorios y ayudan a que la musculatura se desarrolle y adquiera el tono adecuado.

-  En la mayoría de los casos, su aporte calórico es bajo. Dependerá de la manera en que se cocine, frito (tendrá más calorías), asado o a la plancha.

-  Las proteínas que proporcionan unidas a las pocas grasas que contienen los convierten en alimentos fáciles de digerir, dependiendo de cómo se cocinen, como ya hemos señalado anteriormente.

Por todo ello, los médicos y nutricionistas aconsejan su consumo al menos 3 o cuatro veces a la semana, independientemente de la época del año en que nos encontremos.

Puedes encontrar una amplia oferta de pescados al alcance de todos los bolsillos, desde bacaladillas, sardinas, jureles o boquerones hasta truchas, bacalao, lubina, dorada o salmón.

Sí que advertimos que, para consumirlo conservando todo su rico aporte nutricional, se debe ser muy cuidadoso con las condiciones en que se conserva, comprándolo, si es posible, el mismo día o un día antes de que vaya a ser consumido o bien, manteniéndolo congelado, sin que se rompa la cadena de frío. De otro modo, se pueden estropear fácilmente e incluso, puede sentarnos mal.