¿Te has preguntado alguna vez por qué solemos poner peso en verano? Un informe elaborado por la empresa Aora Health revela las claves de este hecho. 

En el estudio participaron más de trescientos individuos de los que, más de la mitad, admitían que, a lo largo del periodo estival y no únicamente durante sus vacaciones, modificaban sus costumbres alimenticias, lo que ocasionaba que su peso aumentara. De hecho, casi tres personas de cada 10 engordaba por encima de los cinco kilos. 

Los factores que contribuyen a este sobrepeso son los siguientes: 

Cerca del 23% de los participantes en el estudio toma más bebidas azucaradas y cerveza.

- Más del 35% incrementa la ingesta de dulces y helados.

- Casi el 5,5% come más platos procesados. 

A pesar de que alrededor del 55% de las personas estudiadas decían practicar algún deporte durante estos meses como la natación, el voleibol o el running, su peso aumentaba por unos hábitos alimenticios perjudiciales para su organismo. 

Por último, un poco más de la mitad de los participantes declaraban su intención de eliminar esos kilos que les sobran, comiendo de manera sana y eliminando las comidas preparadas de su dieta, una vez que pasara el verano. 

Los responsables del informe consideran que la vinculación de los españoles con el aumento de peso es estacional de manera que, dependiendo de la época del año en que se encuentren, sufren diversos periodos de incremento y disminución repetitivos, cosa que no es aconsejable ni saludable. Indudablemente, la solución estaría en hacer ejercicio diario y adquirir unos buenos hábitos de consumo, comiendo una dieta equilibrada independientemente de la estación en la que estemos. La "operación bikini" debe hacerse todo el año. 

Cuando hablamos de buenos hábitos nos referimos a: 

1) Tomar una dieta variada adaptando los platos y alimentos a las circunstancias de cada persona: sus gustos y el tipo de actividad que desarrolla.

2)Prestar atención a la cantidad que nos echamos en el plato. A veces nos servimos demasiada comida en comparación con la actividad que realizamos.

3) Disminuir la ingesta de productos con abundantes grasas saturadas, azúcares añadidos y sal.

4) Evitar pasar mucho tiempo sin comer y las cenas copiosas, repartiendo los alimentos de manera adecuada a lo largo del día.

5) El agua es lo que mejor elimina la sensación de sed.

5) Practicar cualquier ejercicio físico con frecuencia para conservar la forma física y no caer en una vida sedentaria.