Una investigación realizada en base a otros análisis ya públicos señala que comer en base a la dieta mediterránea podría ayudar a disminuir la debilidad que puedan sufrir los ancianos. Los descubrimientos, divulgados por la Revista de la Sociedad Americana de Geriatría, afirman que un régimen basado, sobre todo, en productos como verduras o frutas, nueces, cereales integrales o legumbres, podría favorecer la salud de los adultos a la vez que van envejeciendo.

El sentirse cada vez más débil es una circunstancia que se da en la mayoría de las personas más adultas. Además, cada vez son más las que lo padecen. Las personas mayores con debilidad física tienen poca vitalidad, poca fuerza en sus músculos y adelgazan sin motivo. Y no solo eso, son personas tendentes a sufrir un mayor número de inconvenientes en su salud, como roturas de huesos, ingresos hospitalarios, pérdidas de las facultades mentales o una posible muerte temprana, entre otros. La debilidad está vinculada, además, con un bajo nivel de calidad de vida.

En general, se piensa que la alimentación es algo esencial para evitar esta fragilidad de la que hablamos. Un grupo de profesionales del University College London en Inglaterra, estudiaron si existía una relación entre seguir un determinado tipo de alimentación equilibrada y la reducción de las probabilidades de sufrir esta debilidad física.

De esta manera, analizaron las investigaciones divulgadas que habían estudiado el vínculo entre llevar una dieta mediterránea y la debilidad de los ancianos. Este estudio contó con cerca de 6.000 individuos repartidos entre China, España, Francia e Italia.

De este análisis se dedujo que los ancianos que siguieron este tipo de dieta mostraron menos probabilidades de sufrir debilidad física frente al resto.

El equipo de investigación comprobó, además, que el llevar a cabo esta dieta contribuye a que los ancianos fortalezcan sus músculos, se sientan con más vitalidad y a que mantengan su forma.

Pese a que los ancianos que llevaron este tipo de dieta tenían menos posibilidades de sufrir debilidad física, no se sabe a ciencia cierta si otras particularidades de cada uno de los que fueron investigados podrían haber favorecido esto. A pesar de que se tuvieron en cuenta algunas circunstancias, tales como: tabaco, edad, sexo, alcohol, con qué frecuencia hacían ejercicio físico, estatus social... Hubo otras causas que no se tuvieron en consideración. Por ello, hay que realizar un análisis más exhaustivo que demuestre si el consumo de la dieta mediterránea tiene relación directa con la disminución de probabilidades de sufrir una debilidad física.