Una tercera parte de los fallecimientos que tienen lugar en nuestro país están asociados a elementos de riesgo que podrían ser evitados tales como:

-        El tabaco, que ocasiona más de 66.000 muertes.

-        Una alimentación no saludable, que origina más de 51.000.

-        El alcoholismo, que provoca la muerte de más de 31.000 fallecimientos.

-        El sedentarismo, que es la principal causa de mortalidad en más de 9.450 personas.

Actualmente, en España vivimos más años, pero nuestra salud es peor que la de los habitantes de los países europeos que nos rodean debido a que padecemos más enfermedades y minusvalías que ellos. Dicha realidad supone una amenaza que puede provocar una disminución en nuestra esperanza de vida en un plazo de tiempo no muy lejano.

Estas son parte de las conclusiones que se han obtenido del Segundo Estudio sobre el “Estado de Salud en la UE” presentado el pasado 28 de Noviembre por la Comisión Europea junto con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), cuya finalidad es la de valorar la solidez del sistema sanitario de cada miembro de la Unión. El primero fue publicado en 2017.

En el informe, nuestro país ha sido valorado muy positivamente en relación con el resto de países de la Unión gracias al Bajo Gasto en Sanidad y a la Alta Esperanza de Vida Española.

Desde Mediterránea de Guisos, queremos detenernos a analizar este segundo aspecto ya que está relacionado con una temática que nos apasiona: la alimentación saludable.

Somos uno de los países con la esperanza de vida más elevada, tanto a nivel europeo como internacional, quedando en segunda posición solo por detrás de Japón.  Esto es debido a la existencia de más mujeres que hombres entre la población española, que suelen vivir unos cinco años y medio más que los hombres. En el caso de Europa, la diferencia se reduce a los 5,2 años de diferencia.

Recientemente, las autoridades sanitarias españolas advirtieron que dicha diferencia está siendo mermada debido a la subida del porcentaje de mujeres fumadoras en nuestro país.

Un punto a nuestro favor es que no existen tantas diferencias entre las clases pudientes y las más desfavorecidas. Teniendo como referencia el nivel de formación, la diferencia de edad es de algo más de 4 años frente a los seis y medio que se registran en la Unión.

En conclusión, los españoles vivimos más que el resto de europeos, aunque, hay cuestiones preocupantes que amenazan esta situación, imputables a varios factores:

-        El aumento del consumo habitual del tabaco entre la población femenina.

-        El elevado porcentaje de obesidad entre la juventud.

-        La disminución en la calidad de vida de la tercera edad.

-        La inexistencia de una coordinación entre las vacantes ofertadas para la formación de nuevos profesionales de la medicina y la demanda real de médicos que será requerida a medio-largo plazo.

-        Las listas de espera.

-        El aumento de los gastos directamente imputables a la compra de medicinas por los pacientes, su salud dental y otros aspectos necesarios no sufragados por el sistema sanitario español.

Vivimos más, pero lo hacemos peor, padeciendo más enfermedades y minusvalías que ejercen cada vez más presión a la sanidad española. Esta circunstancia podría ser indicativo de que algo no funciona correctamente a nivel asistencial.

Las autoridades sanitarias españolas informaron que, a pesar de que la esperanza de vida había aumentado durante los últimos 10 años, el tiempo de vida saludable en la tercera edad ha disminuido en algo más de un año en comparación con los que se calcularon en 2.007. En otras palabras, que, a partir de los 65 años, solo diez los vivirán con un buen estado de salud frente a los más de once que se estimaban en la década del 2.000 al 2.010.

Al poner de manifiesto esta disminución de la calidad de vida y de nuestro estado de salud, el estudio señala qué acciones se deben realizar para que disminuyan los malos hábitos.

Para reducir el número de fallecimientos debidos al cáncer pulmonar o de colon se apunta, entre otras recomendaciones, a la lucha contra el consumo de tabaco y la obesidad. El número de enfermos por sobrepeso se ha incrementado en los últimos 10 años amenazando a los avances conseguidos en la reducción de muertes debidas a accidentes cardiovasculares.

Nunca antes se había registrado que la suma de las muertes provocadas por una alimentación mal equilibrada y la falta de ejercicio casi alcanzan al número de las originadas por el tabaco.

En el caso de nuestro país, se cree que una tercera parte de la mortalidad está asociada a factores peligrosos evitables tales como el tabaquismo (16%), el alcoholismo (8%), una mala alimentación (12%) o el sedentarismo (2%). 

El organismo europeo responsable del estudio insiste en la importancia de mantener una vigilancia sobre el sobrepeso en España ya que cerca de dos de cada 10 adolescentes padecen esta enfermedad frente a al 17% de los europeos.

En definitiva, que cuidar nuestra alimentación y comer alimentos saludables ayudaría a que la obesidad volviera a descender y nuestra esperanza de vida se siga manteniendo alta.